Marcos 13:24-36.

  1. Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor. 25. Y las estrellas caerán del cielo y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. 26. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. 27. Y entonces enviará a sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28. De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 30. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 31. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32. Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34. Es como el hombre que, yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mando a que velase. 35. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana. 36. Para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.

 

¿De qué manera podemos saber si estamos preparados para la segunda venida del señor?

Cada mañana es una nueva oportunidad que Dios nos da para prepararnos. Jesús toca la puerta y nosotros debemos responder a su llamado. Debemos de mantenernos siempre atento a su llamado y fieles hasta su regreso a través de la oración, lectura de su palabra y alabanza, como nos dice:

Lucas 12:36-37                                                                                                                                                                   36. Y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.                                                                                                                        37. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.

Oración:                                                                                                                                                                                 Señor permite que aquellos que no te aceptado como Señor y Salvador, respondan a tu llamado y permítenos que estemos velando y orando unos por otros para que estemos preparados para Tu segunda venida.  Amen.